In These New Times

A new paradigm for a post-imperial world

Reflexiones en voz alta sobre Libia

Posted by seumasach on August 14, 2011

Leonorenlibia

14th August, 2011

English translation at the bottom

Reflexiones en voz alta sobre Libia DE UN CRIMINAL DE UN CRIMINAL DE LAS ALTAS INSTANCIAS

¿Por qué esa alegría bajo nuestra destrucción

mientras nosotros en la opulencia decaemos?,

¿por qué ese insólito empeño en una dignidad

que nos ofende y que nunca conocimos?,

¿por qué vuestros niños asesinados por nosotros

tienen incluso muertos esa luz celeste que nos desconcierta?,

¿por qué está más poblado de vida vuestro interminable desierto

que nuestras pobladas ciudades de cristal y fantasmas?,

¿por qué impresionan más vuestras viviendas bombardeadas

que nuestras cuidadas mansiones?,

¿por qué son cómo las ruinas fenicias, romanas y griegas

que ambicionamos,

puesto que donde comenzó la civilización

la obediencia debida al guión

de la farsa y la tragedia

nos dice que aquí debemos de sepultarla?,

¿por qué os resistís a ser felices fáciles,

cómo lo es nuestro cándido rebaño

que con su silencio nos aclama;

felices de ingesta de la mierda

y acopio del estiércol;

no felices arduos y anacrónicos como vosotros,

de almas intactas, de familias juntas, de amor fraterno?.

¡Malditos salvajes, que sabéis más de nosotros por vuestro instinto

que nuestros bien cebados orangutanes que agachan su estudiosa cabezota

para dormir un sueño moribundo dentro de sus tranquilas almas de perro¡

¿no os apiadáis de nuestro desamparo de poderosos,

de cómo quedamos desnudos frente al mundo,

con el hacha en la mano y la sangre en los pies?,

¿no tenéis compasión por nuestros ojos esquivos de criminales,

de nuestro belfo triste de ricos todopoderosos

e impotentes a un tiempo?,

Os tenemos en nuestra infinita clemencia humanitaria,

sin comida, sin electricidad, sin combustible, sin agua;

y resistís como rocas el aluvión de nuestros bravos guerreros,

de corazón de pedernal y cerebro de hierro,

que desde aviones invulnerables os matan de manera impecable.

Y estáis ahí, aguantando;

recordando para nadie la ralea que somos.

Dejad que venga nuestro reino,

el de nuestro padre Lucifer;

el que nos garantiza muchas vidas

para disfrutar de tanto botín al alcance de la mano;

ese reino donde cuando más grandilocuente es la palabra,

mayores son las sombras que cobija,

aquel en donde protección es exterminio

a manos de hordas caníbales,

donde democracia es espejismo

a cargo de las corporaciones de la muerte;

donde ciudadano es ser esclavo de ladrones,

donde disidencia es falso señuelo

en los dibujos animados de la toma y retirada de las plazas.

Dejadnos infectar las palabras que nos quedan

para herir todo lo vivo,

dejad que venga nuestro reino de baratijas

y os daremos de beber

si antes nos dáis de vuestra sangre,

¿qué creíais, que era solo el petróleo y el agua

los fluidos necesarios para nuestra sed sobrehumana?.

Es sangre lo que demandamos

en primera instancia,

y que nos debe de ungir como muertos vivientes

todas las mañanas inciertas

cuando nos levantamos del hartazgo

del baño de sangre del día anterior.

Si nos dáis la sangre, los hijos, los órganos;

así sólo os mataremos a unos cuantos miles,

no sois muchos, por eso vinimos.

Era fácil la tarea,

nos dijeron este enjambre nuestro de asesores de tripa gorda,

de cabrones de voz misericordiosa,

de expertos bien nutridos,

estrategas de los muertos por anegada,

haraganes de la obediencia debida,

mantis perversas adscritas a la jauría,

mercenarios de las palabras huecas y falsas,

delincuentes con muchos masters y titulaciones,

pedorros de la nueva rama guerrera de la filosofía de trinchera,

sociópatas, amigos de conveniencia de atentados en casa y fuera de ella;

todos nos decían que érais pan comido, visto y no visto,

y vosotros, malditos, creciendo en el castigo,

subiendo para vosotros mismos

y para un nuevo amanecer de los pobres y los pueblos

cuando las alas de nuestros buitres se replieguen del cielo.

Aquí nos tenéis en la foto fija del crimen frente al mundo,

quedaríamos en evidencia

si no hubiésemos preñado ya a la perra

que ha vuelto a parir la parda camada del silencio,

de la complicidad, del temor,

de las conciencias y los ojos ciegos.

¡Malditas seáis; tribus atávicas, tenaces, obsoletas, indoblegables¡;

¿por qué no sentís hacia nosotros la inmensa lástima que merecemos?,

¿es preciso decir que matar nos ha matado sin remedio?

 

Screaming reflections on Libya by a criminal, a criminal in high places

Why this joy under our destructive power

whilst we decay in opulence?

Why this rare dignity

which offends us and is unknown to us?

Why do your children murdered by us

have, even dead, that celestial light which disconcerts us?

Why is there more life in your endless desert

than in our crowded cities of glass and ghosts?

Why are your wrecked homes more imposing

than our perfect mansions?

Why are they like the Phoenician, Roman and Greek ruins

which we aspire to

since where civilisation began

our obedience to the tragic, farcical plot

tells us that here we must bury it?

Why do you resist the facile happiness

proclaimed by our trusting flock

with their silence;

happy on ingested shit

and copious horse-dung;

not your resilient joy from another time

of integrity, family and fraternal love?

Damn savages, who instinctively know more of us

than our indulged orangutangs which lay down their studious pigheads

to a  sleep of moribund dreams,their souls  at peace like a dog!

Don’t you pity us in the vulnerability of our power,

how we stand naked before the world

with an axe in the hand and blood at our feet/

Don’t you pity us with our shifty, guilty eyes,

our sad,twisted mouth revealing the impotence

of the rich and all-powerful?

We have you in our infinite, humanitarian clemency

without food, electricity, petrol and water;

and you resist like rocks the alluvium of our brave warriors

flint-hearted and iron-headed,

who from safe heights kill you in a most impeccable manner.

And there you are, just taking it;

revealing to everyone  our pedigree.

Let our reign come,

that of our father Lucifer;

he who assures us many lives

to enjoy so much booty ready to hand;

that reign where the more grandiose the word

the deeper the shadows behind it,

where protection is extermination

at the hands of cannibal hordes,

where democracy is a mirage

run by corporate killers;

where the citizen is the slave of thieves,

where dissidence is a diversion,

a cartoon of the occupation and withdrawal from town squares.

Let us infect the words left to us

so as to wound all that is living,

let out reign of trinkets come

and we will let you drink

if you give us first your blood.

Did you think that only oil and water

sufficed to quench our superhuman thirst?

It is blood that we demand in the first instance,

and we must be anointed as living dead

by all those uncertain mornings

when we awake from the satiety

of the proceeding days bloodbath.

If you give us blood, children and organs

we will only kill a few thousand,

you aren’t many, that’s why we came.

It was an easy job,

our swarm of pot-bellied advisors,

very concerned bastards,

well-nourished experts,

ubiquitous death strategists,

obedient parasites,

praying mantis followers of the pack,

mercenaries of the false and hollow word,

delinquents with their masters degrees,

little farts from the new warrior school of trench philosophy,

sociopaths, new found friends of terror at home and abroad;

all told us you were a piece of cake, seen or unseen,

and you, damn you, growing under punishment,

raising yourselves up for a new dawn of the poor and the peoples

as the wings of our vultures beat overhead.

Here you have us in our criminality

caught in a still before the whole world,

we are testimony

if we hadn’t made the bitch pregnant

with another litter of the silent brood,

to complicity, fear,

bad conscience and wilful blindness.

God damn you and your tribe; atavistic , tenacious, obsolete, unyielding!;

Why don’t you feel for us the immense pity which we deserve?

Must it be that through killing we have killed ourselves irredeemably?

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: